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Áreas de interés

Me gusta ayudar a directivos, equipos y empresas, a acometer procesos de cambio que les permitan alcanzar cotas de rendimiento superiores. En particular, mis inquietudes me han llevado a desarrollar conocimientos en las siguientes áreas:

  • Directivos. En mi opinión, los directivos tienen como principal misión desarrollar y extraer el máximo potencial de sus colaboradores. Sin embargo, la presión del corto plazo, los planes de negocio y los presupuestos, les llevan a una espiral de rutina que sólo empeora con el paso del tiempo. Mi ayuda consiste en mejorar su capacidad para liderar personas, poniendo énfasis en la parte humana del liderazgo como medio para obtener la mayor implicación de cada miembro del equipo. También considero importante la capacidad de los directivos de relacionarse con sus colegas desde la colaboración y no desde la competencia, para incrementar su aportación de valor al conjunto de la organización.
  • Equipos comerciales y de ventas. Tengo una especial sensibilidad por este área de las compañías. Es lo único que no puede fallar en la empresa y, por tanto, soy un incondicional de la idea que cuidar, estimular y desarrollar a los vendedores, como una de las mejores inversiones que cualquier empresario o directivo puede hacer por su empresa, siendo éstas además, de las que más rápido se obtiene retorno.
  • Transformaciones globales. Muchas veces las empresas tratan de crear una diferenciación basada en productos, marketing o servicios cuando hay pocas cosas en la actualidad que no se puedan copiar. Por ello soy partidario de que las empresas se distingan por la forma en que sus empleados piensan, actúan y reaccionan ante las distintas situaciones. Esto es una cultura corporativa propia que puede llegar a convertirse en la principal ventaja competitiva y en la más sostenible.
  • Organización. Soy partidario de hacer las cosas lo más sencillas posible. Una organización mal diseñada es más perjudicial que tener un equipo mediocre. Organigramas enrevesados, complejos o incoherentes, son garantía de problemas y desmotivación, desembocando todo ello en un deterioro del clima laboral y una pérdida de talento. Las organizaciones cada vez tienden más a estructuras planas y funcionales, donde una buena definición de tareas y responsabilidades es la clave del éxito.